Mucha gente se pregunta fuera de España quien es ese pequeño jugador del Barcelona que no le pueden quitar la pelota, que se ve más por el blanco de su piel que por sus jugadas espectacular, y es que Andrés Iniesta no es un jugador que te “enamora” por su juego en el primer partido que lo ves, sino por su constancia en el campo.
Quizás no es del estilo de Cristiano Ronaldo, de esos que abusan del regate y de chupar balón para mostrarse al mundo, tampoco es un goleador como lo puede ser Eto’o o Van Nistelrooy, ni siquiera lanza los penaltis de su equipo, ni mucho menos tiene la velocidad de Messi, pero el manchego tiene algo que estos jugadores no tienen, y es que no solo juega para y por el equipo, dando pases a sus compañeros y haciendo fácil lo que parece imposible, sino que es capaz de conseguir que nadie le quite el balón, puesto que cuando Iniesta consigue conectar el esférico a su bota parece que tenga pegamento o un imán, porque el cuero no se quiere separar.
La calidad de Iniesta es impresionante, además su respeto a compañeros, entrenador y afición hace que sea más grande, porque no le he visto todavÃa decir una palabra más alta sobre otra porque le manden a la banda, porque sus goles y jugadas no sean reconocidas, y mucho menos porque el protagonismo de los partidos se lo lleven sus compañeros, entre otras cosas él suele hacer más bien el trabajo sucio, a pesar que meta algún que otro gol de esos de guardar en la videoteca.
En definitiva, espero que Iniesta continúe con el nivel que muestra ahora y en Europa se le valore como se merece, porque aquà ya se hace, aunque costó tiempo, porque poca gente se acuerda que con su entrada al campo en la final de la Copa de Europa cambió el rumbo de un partido que iba perdiendo su equipo 1-0, aunque si que se acuerdan del gol de Belleti, pero asà es el deporte de equipo en algunas ocasiones, es decir, injusto.
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