Cura de humildad para nuestro fútbol, la mayoría de nosotros dábamos por hecho que la finalísima de Múnich sería un clásico y nos han demostrado que las eliminatorias hay que disputarlas y sobretodo ganarlas.
El partido que se ha disputado esta noche ha sido heroico, esos encuentros que la gente recuerda por unos jugadores que dieron entrega, lucha, pundonor y sacrificio. Al igual que le ocurriera ayer al Barça, los blancos remontaron el partido con un gol desde los once metros de Cristiano Ronaldo en el minuto seis, el siguiente también de CR7 llegó en el minuto 14. Todo se había puesto de cara, un ambiente espectacular en las gradas, la eliminatoria remontada y el Bayern de Múnich que todavía no sabía que se estaba jugando una eliminatoria.
Lejos de bajar los brazos, los hombres de Jupp Heynckees sabían que tenían que hacer un gol que como mínimo le diera la posibilidad de empatar la eliminatoria. Comenzaron a crecer en el terreno de juego y la presión del Madrid ya no era tan asfixiante, poco a poco fueron apareciendo por la portería que defendía Casillas y Robben falló un remate a portería vacía.
Después de un par de ocasiones llegó el penalti de Pepe sobre Mario Gómez en el minuto 27 y Robben lo convertía para igualar una eliminatoria que estaba llena de emoción. Después de la relajación por el gol del holandes, los de Múnich pudieron hacer el segundo en un par de ocasiones más, la posesión era bávara y los madridistas no conseguían tener el balón.
En la reanudación llegó lo heroico, ambos equipos querían ganar y no habían ocasiones claras por parte de los dos. La tensión iba creciendo y el cansancio también, era una lucha constante en el centro del campo con dos zagas defensivas a un excelente nivel. Fueron pasando los minutos y la sensación de la prorroga era una constante entre los aficionados que no daban crédito de como se había complicado un partido que habían remontado.
Así se llegó a la prorroga donde el Real Madrid fue superior al Bayern. Los blancos fueron a por su gol y dominaron los treinta minutos del tiempo extra, Granero y Pipita fueron los dos recambios para intentar hacer el gol y Kaká que había salido anteriormente, nada de ello ocurrió y se notaba que los alemanes querían la tanda de penaltis y así fue.
Pena máxima, nunca un nombre tenía tanto significado para los aficionados blancos, eso es lo que sintieron cuando comprobaron que Cristiano y Kaká fallaban los dos primeros penaltis de la tanda con dos paradas de Neuer. Alaba y Mario Gómez acertaban para encarrilar el pase a la final. Xabi Alonso recortó distancias y apareció el gran Iker Casillas parando dos penaltis para que Sergio Ramos tuviera la oportunidad de empatar la tanda. El central andaluz mandó a las nubes el balón y el Scheweinteiger sentenció la eliminación del Real Madrid que tendrá que esperar un año más para traer la Décima al Bernabéu.
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